En 2025, la economía de Guinea Ecuatorial evolucionó en un entorno internacional caracterizado por elevados niveles de incertidumbre, derivados de la intensificación de las tensiones geopolíticas, el auge del terrorismo internacional y la escalada de las disputas comerciales, particularmente tras el incremento generalizado de aranceles impulsado por Estados Unidos.
Tras el moderado repunte del 0,4% observado en 2024, la economía de Guinea Ecuatorial
registró en 2025 una contracción del PIB de 5,8%, un resultado significativamente más
adverso que la caída del 1,6% inicialmente proyectada. Este deterioro se explica por la
combinación de dos factores internos y externos determinantes: la fuerte disminución de
la producción nacional de hidrocarburos (-19,9%), motivada por el cierre de la planta de
metanol, el agotamiento de campos maduros e incidentes técnicos; y la caída de los precios internacionales del crudo Brent, que retrocedieron de 80,7 a 69,0 USD por barril.
Como consecuencia directa, el PIB petrolero se contrajo un 16,8%. Sin embargo, la economía no petrolera ofreció una señal alentadora, creciendo un 2,4%, impulsada por las actividades primarias no petroleras (+5,7%), el sector secundario no petrolero (+3,6%) y el sector terciario (+2,1%).
En el ámbito externo, las exportaciones de hidrocarburos cayeron un 21,7%, afectadas por menores volúmenes y precios. No obstante, el país mantuvo un superávit por cuenta
corriente del 4,3% del PIB y unas reservas internacionales cómodas, situadas en 5,4 meses
de importaciones, por encima del umbral comunitario de la CEMAC.